El método de trabajo comienza por una labor previa que consiste en cambiar las atribuciones del menor, para que él vea que no es incapaz, sino que tiene una dificultad que puede resolver. Con ello, se reduce la ansiedad del menor al enfrentarse a la lectura, defiende el profesor.
Calvo señala que los niños disléxicos, debido a un problema de origen neurológico y fonológico, tienen una gran dificultad para crear imágenes ortográficas, es decir, tienen problemas para quedarse con la ortografía de las palabras. Para resolver este problema, el método planteado por este investigador consiste en realizar un trabajo de lectura y análisis de palabras aisladas, que se lleva a cabo segmentando la palabra fonológicamente, identificando las sílabas y viendo cómo sonaría prescindiendo de cada una de esas sílabas.
A continuación, es preciso llevar a cabo un trabajo de índole fonológico y ortográfico, que consiste en escoger una palabra para unir sus sílabas y terminar escribiéndolo.
Calvo pone como ejemplo la dificultad que puede encontrar cualquier persona para escribir el apellido «Schwarzenegger». En este caso, el trabajo consistiría en descomponer las sílabas para que el afectado las busque y las componga. Finalmente, el método desarrollado por este investigador incluye una tercera fase «muy importante» que consiste en cambiar la forma de leer del disléxico.
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